El investigador Denis Rebrikov planea nuevos bebés con ADN modificado mediante CRISPR, comunica Nature

Antes de que la comunidad científica haya tenido tiempo de recuperarse del anuncio de los primeros bebés con ADN modificado mediante la tecnología CRISPR y llegar a una conclusión sobre las pautas más adecuadas a seguir para la edición del genoma en embriones humanos,  ya hay un nuevo científico que planea obtener bebés modificados genéticamente.

Se trata del biólogo molecular ruso Denis Rebrikov, que según informa la revista Nature, les ha comunicado que está considerando implantar embriones con el ADN editado en mujeres. Rebrikov, que dirige un laboratorio de edición genómica en la mayor clínica de fertilidad de Rusia y es investigador en la Universidad Nacional Rusa de Investigación Médica, planea utilizar como diana de su modificación génica el gen CCR5, el mismo que editó el investigador He Jianjui.

A diferencia de He Jianjui, que modificó el genoma de las conocidas gemelas CRISPR para reducir el riesgo a una infección por VIH conferido por un padre portador del virus, cuando existen otros métodos para evitarlo, Rebrikov pretende implantar los embriones con CCR5 modificado en madres portadoras del VIH que no responden a fármacos anti-VIH, en cuyo caso el riesgo de transmisión es mayor.  El investigador ya ha manifestado que ha llegado a un acuerdo con un centro de VIH para reclutar mujeres que quieran participar en el experimento.

 

Las herramientas de edición del genoma, como CRISPR, han supuesto una revolución tecnológica cuya utilización debe ser llevada acabo de forma responsable. Imagen: National Institute of Health.

Los planes de Rebrikov han sido rechazados por diversos expertos en CRISPR y edición del genoma contactados por Nature. El principal argumento de los investigadores es que la tecnología todavía no está preparada para dar el salto a la modificación de embriones. Y es importante que lo esté porque la edición del genoma en embriones lleva a que todas sus células presenten el cambio o cambios introducidos, y por lo tanto, cuando estas personas crezcan podrán transmitirlos a su descendencia. Es decir, las modificaciones introducidas, deseadas o no, pueden pasar a estar presentes en la población.

La introducción de cambios no deseados en el genoma, denominados cambios  off-target, es todavía una preocupación para los investigadores, no sólo por su posible transmisión a la descendencia, sino también por las consecuencias funcionales que puedan tener en el desarrollo embrionario o en la persona resultante. Es una cuestión de seguridad del método. Rebrikov afirmaba en un reciente artículo publicado en una revista de la que es editor que ha optimizado la técnica para generar un mayor número de embriones con CCR5 modificado y ha declarado que está desarrollando una técnica para asegurar que no haya mutaciones off-target. Sin embargo, hasta el momento sus resultados no han convencido a los expertos consultados.

Otro aspecto a tener en cuenta es si se dispone de suficiente conocimiento sobre la función de CCR5 como para asumir las consecuencias de su modificación. CCR5 codifica para una proteína relacionada con la infectividad del VIH y el cambio que pretende introducir Rebrikov implica la inactivación del gen, tal y como hizo He Jianjui. Sin embargo, eliminar la actividad de un gen conservado en diferentes especies a lo largo de la evolución podría tener efectos no deseados. De hecho, un reciente estudio plantea que la inactivación de CCR5 está relacionada con una mayor mortalidad.

Independientemente de las intenciones de Rebrikov, sus planes requieren aprobación por parte del Gobierno de Rusia. Como ocurre con muchos otros avances tecnológicos, la elaboración y aprobación de leyes reguladoras de la edición del genoma en humanos va por detrás de lo que los investigadores tienen capacidad ya de llevar a cabo. A raíz de los experimentos de He Jianjui, diversas organizaciones declararon su oposición a la modificación del genoma humano en embriones, hasta que se considere segura y efectiva y especialmente, hasta que se realice un debate abierto sobre las posibles aplicaciones de esta tecnología.

Rusia prohíbe la ingeniería genética en la mayor parte de los casos pero no existe una regulación específica para la edición del genoma en embriones.Nature comunica que Rebrikov espera que el Ministerio de Salud del país aclare en los próximos meses las normas de utilización de la edición génica en embriones. El investigador planea pedir aprobación a diferentes agencias para evitar problemas legales pero ha declarado que es tentador llevar a cabo sus experimentos antes de que Rusia publique su regulación al respecto. Rebrikov, que ha reconocido que de proseguir con sus experimentos sin un respaldo legal podría ser considerado un segundo He Jiankui, afirma que solo lo haría si está seguro de la seguridad del procedimiento.  Su afirmación a Nature de “Creo que estoy lo suficientemente loco como para hacerlo” no es más que preocupante.

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